BOLETIN TRIMESTRAL DE DIVULGACION DE NUESTRA ACTIVIDAD
SEPTIEMBRE 2005 IRAILA / Nº 31zk.
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La Sinfonía de los Mil y Fidelio
en la Quincena
La cita veraniega del Orfeón con la Quincena Musical, habitual desde hace 66 años, seconcretó en la pasada edición en dos conciertos: la 8ª de Mahler, dirigida por Víctor PabloPérez e interpretada por la Sinfónica de Galicia, junto a la Coral Andra Mari de Rentería yla Escolanía Easo, y el Fidelio de Beethoven en versión concierto, bajo la batuta de MiguelÁngel Gómez Martínez y la Sinfónica de Euskadi, que sirvió de clausura del certamen.

La sinfonía de los mil

Azkeneko 66 urteetan udaz uda egin izan duen bezala, Orfeoiak azken Musika Hamabostaldianparte hartu zuen, bi kontzertu hauekin: batetik, Mahlerren 8.a, Víctor Pablo Pérezenzuzendaritzapean, Galiziako Sinfonikoak interpretatua, eta Errenteriako Andra MariAbesbatzarekin eta Easo Eskolaniarekin batera; eta, bestetik, Beethovenen Fidelio,kontzerturako bertsioan, Miguel Ángel Gómez Martínezen zuzendaritzapean, eta EuskadikoOrkestra Sinfonikoarekin batera. Azken kontzertu honek itxi zuen Musika Hamabostaldia.

La programación de la denominada Sinfonía de los Mil, con la que el certamen cerró la integralde Mahler iniciada en 1998, representó todo un reto para la organización de la Quincena, queen una noche tuvo que acondicionar el Auditorio del Kursaal para acoger a los 408 intérpretes-entre músicos de orquesta, cantores y solistas- que se concentraron en su escenario. El esfuerzovalió la pena y los espectadores pudieron disfrutar de esta colosal obra que se interpretaba porprimera vez en Donostia. La crítica definió esta versión como de “total corrección” en la parteorquestal y como “realmente destacable” por la actuación de los coros. El cuadro de solistasestuvo integrado por las sopranos Alexandra Marc, Amanda Mace y Raquel Lojendio; las contraltosIris Vermillion y Mariana Pizzolato, además de Nikolai Schukoff (tenor), José Antonio López(barítono) y Attila Jun (bajo).

El Fidelio que se escuchó en el Kursaal en versión concierto, fue una brillante clausura de la 66edición de la Quincena. “Milagrosa”, “fogosa”, “extrovertida”, “emotiva”, “intensa” o “excelente”fueron los calificativos utilizados por los críticos musicales locales y estatales. El responsablede este logrado canto a la libertad fue Miguel Ángel Gómez Martínez, que demostró gran dominiode la obra. No sólo porque la dirigió de memoria y sin partitura, sino porque para él esta óperaes muy especial -según declaró en su rueda de prensa- ya que fue la que le abrió las puertasinternacionales hace 31 años en la Ópera de Berlín.

Sus cuatro años como titular de la Sinfónica de Euskadi y las numerosas ocasiones en que seha puesto al frente del Orfeón le fueron útiles para conseguir la complicidad que requiere unaobra de esta envergadura. El reparto de solistas lo componían el barítono navarro Iñaki Fresánen el papel de don Fernando; Alan Titus como don Pizarro; el tenor Robert Brubaker comoFlorestán; Jayne Casselman representó a Leonore; el bajo coreano Attila Jun, que interpretó díasantes la 8ª de Mahler, encarnó a Rocco; la soprano guipuzcoana Ainhoa Garmendia fue Marcelina;el tenor Joan Cabero hizo de Joaquino y los orfeonistas Iñigo Laborería (tenor) y Jesús GarcíaAréjula (barítono), de prisioneros.

LAZOS SEGUROS

Cuando el Orfeón Donostiarra había cumplidoya 42 años de vida, en el año 1939, nació la QuincenaMusical de San Sebastián. Muy pocas institucioneshan mantenido entre sí, y a lo largo de muchos años,tan cordial, provechoso y enriquecedor trato comoel Orfeón y la Quincena. Aquel año inicial el coro noparticipó en el Festival, pero sí lo hizo el año siguientecuando, además, la dirección artística de la Quincenafue encomendada al Orfeón, de la que se encargó,desde 1941 Francisco Ferrer. Desde entonces, elDonostiarra ha sido el artista, individual o colectivoque ha actuado en más ediciones de la QuincenaMusical: 56 en total, con varios conciertos en muchasde ellas. Este protagonismo se resalta más si setiene en cuenta que la otra agrupación artística másinvitada es la Orquesta Nacional de España que haintervenido en 34 ediciones.

Como han reconocido durante años numerososorfeonistas, sus actuaciones en el Victoria Eugeniao en el Kursaal en el marco de la Quincena, suponíanel concierto más "especial" y anhelado por ellos detoda la temporada. Conviene recordar también cómoel Orfeón, y personalmente su director –entoncesAntxon Ayestaran- salvaron de su desaparición a laQuincena Musical. En 1979, por falta de apoyo ysubvenciones oficiales, la Quincena Musical no secelebró en sus fechas normales de agosto. Fueentonces cuando Antxon Ayestaran, junto a NicanorZabaleta, se empeñó "salvar" la Quincena de aquel1979 con un miniciclo de conciertos en el mes de Diciembre.

Para terminar querría resaltar el que, para mí, fue elmás bello y acabado concierto jamás dado por elOrfeón Donostiarra en la Quincena Musical. Tuvolugar en 1997 en el Polideportivo de Anoeta con laOrquesta Filarmónica de La Scala de Milán. El coro,mesmerizado por el genio del director, RiccardoMuti, cantó las 'Quatro pezzi sacri' de Verdi de unmodo que hizo detener el tiempo.Visto, pues, lo visto, los lazos que unen al OrfeónDonostiarra y a la Quincena Musical, nunca se podránsoltar.

Luis Fernando Rupérez,
Quincena Musical