NOTIC IAS DEL ORFEÓN DONOSTIARRA / DONOSTIAKO ORFEOIAREN BERRIAK DICIEMBRE 2013 ABENDUA / nº 64.zk 
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Radiante debut en Milán



Fotografía Paolo Dalpatro
Mahlerren Zortzigarrena Milanen interpretatzea, Riccardo Chailly-rekin, Milango Giussepe Verdi Sinfonikoarekin eta haren bi abesbatzekin, urtea amaitzeko esperientzia zoragarria izan da, eta orfeoilariak guztiz indarberritu ditu 2014ko emanaldi-egutegiari ekiteko.

Una Octava de Mahler en Milán, con Riccardo Chailly, la Sinfónica de Milán Giussepe Verdi y sus dos coros, ha sido una magníca experiencia para nalizar el año y ha recargado las pilas a los orfeonistas para afrontar el calendario de actuaciones de 2014.

Los prolongados aplausos del público milanés y las elogiosas críticas posteriores a los dos conciertos del 21 y 23 de noviembre fueron la mejor recompensa para los orfeonistas que habían trabajado intensamente durante dos meses esta complicada obra.

La expectación en Milán era grande, ya que no se interpretaba esta sinfonía en la ciudad italiana desde hacía 27 años. Chailly la escogió para su reencuentro con La Verdi en el 20 aniversario de su creación y la organización inició la puesta a punto para esta gigantesca obra que requiere un gran espacio. Se acondicionó la Sala Oro del Palacio de Congresos (MICO) con eln de acoger a 2.500 espectadores y se montó un escenario capaz de agrupar a 570 intérpretes, entre músicos, cantores y solistas. Al agotarse rápidamente las entradas para los dos conciertos, se decidió abrir al público el ensayo general del día 20. Los medios italianos habían animado al público a que acudieran a este "excepcional espectáculo, porque no se sabe cuándo se volverá a montar, probablemente dentro de una eternidad", recogió el digital "Operaclick".

Calicado por el diario "El Corriere della Sera" como "uno de los eventos musicales del año" y por "Avvenire" como "un concierto de esperanza", este trabajo en equipo estuvo bien coordinado por el maestro Chailly, "que manejó la batuta sin titubeos" ("La Reppublica") y consiguió una "espléndida transparencia de Mahler", según "L'Unitá", periódico que catalogó como "excelente" al coro vasco. La crítica italiana coincidió en destacar la labor de la parte coral, incluida la de los ocho solistas: las sopranos Ricarda Merbeth, Manuela Uhl y Valentina Farcas; las mezzosopranos Lioba Braun, Annely Peebo; el tenor Brenden Patrick Gunnell, el barítono Markus Werba y el bajo Samuel Youn.
ALE HONETAN / EN ESTE NÚMERO


Contrapunto:
Seña de identidad de la ciudad


El Teatro alla Scala ha dado tanto prestigio a la ciudad de Milán como sus diseñadores de moda de la vía Montenapoleone y mucho más que el Cenáculo de Leonardo; los Wiener Philharmoniker han vendido la ciudad de Viena mejor que Sigmund Freud o la Sachertorte. Otro tanto cabría decir de lo que han significado Richard Wagner para la pequeña ciudad de Bayreuth, Mozart para la de Salzburgo o Beatles para la de Liverpool. Hay veces en que una simple pero linda canción como 'O sole mio' se identica más con una ciudad tan deslumbrante como Nápoles que su esplendoroso golfo o el mismísimo Vesubio.

Todo lo citado viene a cuento para sustentar la afirmación de que el Orfeón Donostiarra ha sido el vehículo más decisivo de que ha dispuesto la ciudad de San Sebastián para proyectar su nombre en todo el mundo. Por muy bella que sea la bahía de la Concha, por muy excelsa que sea su cocina, sólo el Orfeón Donostiarra, como única entidad, ha irradiado el topónimo Donostia-San Sebastián y ha arrastrado tras sí otros méritos y bellezas de la ciudad, la bahía, la cocina o el entramado urbano.

Sus conciertos por toda Europa y parte de América son una sucesión de triunfos. Pero su presencia en los más prestigiosos festivales de Europa es la que ha consolidado y aumentado el renombre del coro y, por vía transitiva, el de la ciudad de San Sebastián. Todas sus actuaciones con rutilantes orquestas y estelares directores en las más exclusivas y exigentes salas y teatros del mundo, se deben siempre a su altísimo nivel musical. Una carrera como la del Orfeón Donostiarra no pudo ni puede extenderse a lo largo de 116 años siendo un coro simplemente bueno.

Para miles de aficionados a la música de todo el mundo y para otros miles de ciudadanos no acionados, quizás el nombre de San Sebastián suene más por ser la cuna y casa del Orfeón Donostiarra que por la bahía de la Concha.

José Antonio Echenique
Director adjunto de la Quincena Musical, miembro de la Junta directiva del Orfeón