BOLETIN TRIMESTRAL DE DIVULGACION DE NUESTRA ACTIVIDAD
SEPTIEMBRE 2011 IRAILAK / nº 55.zk
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Los más esperados de la Quincena


Las voces blancas del Orfeón y el Orfeoi Txiki interpretando la Tercera de Mahler Solistas, orquesta y coro en el ensayo de la Novena
Las voces blancas del Orfeón y el Orfeoi Txiki interpretando la Tercera de Mahler. Solistas, orquesta y coro en el ensayo de la Novena.
Foto: cedida por la Quincena
Edizio honetan ere, Orfeoiak Hamabostaldian eskaini behar zituen bi kontzertuetarako sarrerak salgai jarri eta berehala amaitu ziren. Lehenengoan, abesbatzako ahots zuriek, Orfeoi Txikiaren laguntzarekin, Mahler-en Hirugarrena interpretatu zuten Rotterdamgo Orkestra Filarmonikoarekin batera eta Yannick Nézet-Séguin zuzendari zutela. Beste hitzordu handia Koloniako Irratiko Orkestra Sinfonikoarekin batera eta Jukka-Pekka Saraste-ren zuzendaritzapean interpretatutako programa eklektiko bat izan zen, Beethoven-en Bederatzigarrenarekin une gorenera iritsi zena.

Una edición más, las entradas de los dos conciertos protagonizados por el Orfeón en la Quincena se agotaron al poco tiempo de ponerse a la venta. En el primero de ellos, las voces blancas del coro con el refuerzo del Orfeoi Txiki interpretaron la Tercera de Mahler con la Filarmónica de Róterdam y la dirección de Yannick Nézet-Séguin. La otra gran cita fue con un programa ecléctico que culminó con la Novena de Beethoven, junto a la Sinfónica de Radio Colonia y bajo la batuta de Jukka-Pekka Saraste.

La Tercera de Mahler no es una obra que se programe con frecuencia en los festivales, ya que dura entre 90 y 100 minutos. La Quincena se atrevió a incluirla en su 72 edición y en pocos días se agotaron las entradas. Los intérpretes también tuvieron que ver en esta respuesta del público. Era tentador escuchar a la Filarmónica de Róterdam con las voces femeninas del Orfeón, las infantiles del Orfeoi Txiki y la de la mezzosoprano Karen Cargill, bajo la batuta del canadiense Nézet-Séguin. El maestro, en un encuentro con la prensa celebrado días antes del concierto, aseguró que el Orfeón es un coro amateur de primer nivel mundial. El 13 de agosto, las orfeonistas y las voces infantiles no defraudaron y, aunque su intervención en esta obra es breve, estuvieron a la altura de lo esperado.

Paz y esperanza
El segundo concierto del Orfeón, celebrado el 29 de agosto, también despertó gran interés entre los asiduos al certamen veraniego. El programa, con el leitmotiv de la paz y la esperanza, incluyó tres obras: Friede auf Erden (Paz en la tierra) de Schönberg, estreno para el Orfeón, que fue dirigida por Sainz Alfaro e interpretada a capella; Schicksalslied (Canción del destino) de Brahms y la Novena de Beethoven, ambas dirigidas por Jukka-Pekka Saraste, con la Orquesta Sinfónica de Radio Colonia. En esta última, se contó con el cuarteto de solistas integrado por Jeanne-Michèle Chabonet, Gerhild Romberger, Christian Elsner y Michael Volle.
ALE HONETAN / EN ESTE NÚMERO


Contrapunto: Un siglo cantando la Novena

Recibir la noticia de que era ganador del Premio UPV-Orfeón Donostiarra en su vertiente de investigador me ha causado una profunda alegría con unas connotaciones muy particulares, ya que da sentido a la labor profesional que vengo desarrollando desde hace muchos años.

Las dos instituciones que conceden este premio, UPV y Orfeón Donostiarra, representan dos aspectos interrelacionados e indisociables: la investigación desde el mundo académico y la interpretación musical. Estas dos realidades confluyen en mi quehacer diario: investigo porque me enriquece como intérprete e interpreto porque me enriquece como investigador.

Y esta ha sido una de las aportaciones de la tesis doctoral que ha sido premiada: descubrir marcos teóricos que me han permitido conocer nuevos paradigmas de investigación desde los que es posible defender la interpretación musical como investigación científica.

El camino continúa, ya que esta labor no ha hecho más que empezar. Y considero que ese camino es la verdadera meta del intérprete y del investigador. Agradezco sinceramente a estas dos instituciones este reconocimiento en medio de un camino complejo y solitario pero apasionante.

Iñaki Erauskin Jauregi,
orfeonista