BOLETIN TRIMESTRAL DE DIVULGACION DE NUESTRA ACTIVIDAD
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Empaste y afinación


Empaste y afinación
Foto: Joaquín Tejada
Azaroaren 5 eta 6an Verdiren Requiem-a “enpaste, sendotasun eta afinazio orokorrez” entzun zen Entzunareto Nazionalean, Madrilgo kritikaren arabera. Sainz Alfarok “trebetasunez eta oinarri-tempo oso verdiarrez” zuzendu zituen Orfeoia eta Madrilgo Orquesta Filarmonía.

Azken orduan Amparo Navarro ordeztu zuen espainiar nazionalizatutako Svetla Krasteva soprano bul-gariarrak, Ainhoa Zubillaga mezzo-soprano donostiarrak, Alain Damas tenor venezuelarrak eta Felipe Bou baxuak osatu zuten zati korala.


El Requiem de Verdi sonó en el Auditorio Nacional el 5 y 6 de noviembre, “con empaste, temple y general afinación”, según resaltó la crítica madrileña.

Sainz Alfaro dirigió al Orfeón y a la Orquesta Filarmonía de Madrid “con habilidad y un tempo base muy verdiano”.

La parte coral la completaron la soprano búlgara nacionalizada española Svetla Krasteva que sustituyó a última hora a Amparo Navarro; la mezzosoprano donostiarra Ainhoa Zubillaga, el tenor venezolano Alain Damas y el bajo Felipe Bou. Era el segundo año consecutivo que las dos formaciones musicales se reunían en este escenario madrileño con el patrocinio de Kutxa y ABC.

El año pasado, los aficionados a la música clásica tuvieron ocasión de escuchar Carmina Burana, de Carl Orff.

La selección del Requiem de Verdi para los dos conciertos de este año fue un acierto. No sólo porque hacía pocos días se había celebrado el día de los difuntos, sino porque ésta es una de las obras más queridas por los orfeonistas, que la mantienen en su repertorio desde que la estrenaron en 1941. Y eso se aprecia, tanto en la seguridad de los cantores al abordarla como en su entrega.

Los músicos de la Filarmonía, única orquesta sinfónica estable, de carácter y gestión privados de España, no fueron ajenos a este espíritu abnegado que se percibió desde los ensayos hasta los dos conciertos.

La reina doña Sofía, que fue presidenta de honor de los actos del Centenario del Orfeón, asistió al concierto del día 5.
ALE HONETAN / EN ESTE NÚMERO


Contrapunto: Fuerza arrolladora
Hace diez años tuve el privilegio de co-laborar con el Orfeón Donostiarra y Sani en Berlín, y luego en Valladolid. Fue un extraordinario encuentro en el que se combinaron el refinado pero un poco académico estilo sueco con el dinámico, vigoroso y conmovedor sonido del Orfeón. Un encuentro que generó una nominación de Grammy. Este encuentro con el coro y Sani me afectó de una manera impresionante: en mi relación con el sonido coral, con la pedagogía coral y con las posibilidades corales. El recuerdo de nuestro trabajo conjunto y, por supuesto, la maravillosa gente del Orfeón me causaron gran impacto, y me trazaron nuevas líneas para mi futuro trabajo como director de coros. El pasado septiembre, mi esposa y yo fuimos a visitar a nuestra hija Mimi y a Maryan (altos del coro) y tuvimos la oportunidad de escuchar varios ensayos, tanto de música de carácter muy complejo (por ejemplo Las Campanas) como de estilo más variado y también popular. La experiencia fue impactante. No sólo la calidad, tal como la recordaba yo, se había intensificado y desarrollado, sino también era llamativa la ejemplar interacción entre los orfeonistas y el maestro. Quizá el ambiente que había en la sala se describa mejor como una sinfonía en sí, moviéndose desde la concentración total y el intenso descifre hacia una colorida y apasionada pintura de sonidos, pasando por incontenibles y genuinas risas. Los ojos de los orfeonistas, muchos de ellos jóvenes y nuevos para mí, transmitían orgullo, devoción y determinación. Guiados por la irresistible influencia de Sani, os hacíais el camino a través del paisaje musical, muchas veces solo paseando y disfrutando de la mera sensación de vuestras posibilidades, pero, de vez en cuando, pisasteis el acelerador de este Ferrari y brillasteis con vuestra asombrosa potencia. Sin duda alguna, aquello era trabajo coral en todo su esplendor. Una equilibrada mezcla de alta calidad y deseo, que no deja a nadie impasible. Una vez más, volveré a mi trabajo en Suecia con nueva inspiración y vigor. Eskerrik asko bihotz-bihotzez.

Bo Wannefors
Director Musical