BOLETIN TRIMESTRAL DE DIVULGACION DE NUESTRA ACTIVIDAD
2005 ENERO - URTARRILA Nº 28 zk.
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Gira holandesa con una orquesta centenaria
Orfeoiak 2004an nazioartean egin zituen irteeren artean, Holandako Haga, Utrecht eta Amsterdam hirietan eginiko bira izan zen azkena. Bere bizitzako lehen ehun urteak ospatzeko antolatutako programan, Hagako Egoitzako Orkestrak Orfeoia gonbidatu zuen Verdiren Requiem Meza interpretatzeko, eta lau kontzertu eman zituen koruak. Sarrerak agortu egin ziren aste batzuk lehenago, eta Holandako egunkarietako kritikek aditzera eman zuten emanaldi horien arrakasta.

Utrechteko Auditorioko Kontzertua

Las salidas internacionales de 2004 del coro finalizaron con una gira por las ciudades holandesas de La Haya, Utrech y Ámsterdam. El Orfeón fue invitado por la Orquesta de la Residencia de La Haya para interpretar la Misa de Requiem de Verdi en cuatro conciertos integrados en el programa organizado para celebrar sus primeros cien años de vida. Las entradas se habían agotado semanas antes y el éxito de estas actuaciones quedó reflejado en las críticas de los periódicos holandeses.

“Con el Orfeón Donostiarra, la Orquesta de la Residencia de La Haya ha sabido elegir una compañía internacional con gran clase”, publicó el Haagsche Courant. Efectiva-mente, esta orquesta podía haber contratado a cualquiera de los coros semiprofesionales de primera línea que funcionan en Holanda, pero optó por el Donostiarra para celebrar
una fecha tan señalada. Los orfeonistas estuvieron a la altura y demostraron una gran seguridad al enfrentarse a esta partitura que forma parte del repertorio del coro desde hace muchos años.
La gira empezó el 17 de noviembre con un ensayo que sirvió como toma de contacto entre el coro y el maestro Jaap van Zweden.

Al día siguiente,tras un ensayo general con los solistas y la orquesta, tuvo lugar el primer concierto en la sala Doctor Antón Philipszaal de La Haya. “No se oye con frecuencia un Requiem que empiece de forma tan leve y realmente ‘il più piano possibile”, destacó el rotativo MRC tras el primer concierto. El Teonw subrayó que “tras la apertura, susurrada de forma devota, el director abrió las puertas del infierno de par en par con un intenso y vertiginoso ‘Dies Irae’. Tanto la orquesta como el coro alternaron con facilidad entre diferentes estilos de canto: susurrar, sisear, cantar, etcétera, hasta incluso vocear, pero de una forma magnífica”.
El 19, el público también llenó el Auditorio Muziekcen-trum Vredenburg de Utrech, donde se volvió a escuchar el mismo programa con el mismo cuarteto de solistas:
Julia Isaev (soprano), Elena Zaremba (mezzosoprano), Marius Breciu (tenor) y Robert Holl (bajo),“el más expresivo, tanto en presencia como en sonido”, según la crítica del Teonw. En De Telegraf publicaron que “El Orfeón Donostiarra llevó la interpretación a un plano superior... con los españoles dirigiéndose a Dios en sus plegarias, en un tono intimista y estrictamente personal, y la hermosa y contenida interpretación de su propia orquesta, Van Zweden dotó a la misa de difuntos de Verdi de unos mágicos puntos de luz”.
El concierto del día 20 se celebró de nuevo en la sala Dr. Philipszaal de La Haya, completamente llena. Se produjeron algunos cambios en el cuarteto de solistas: la soprano Danielle Halbwachs sustituyó a Julia Isaev y el tenor Franck van Aken cantó en lugar de Marius Brenciu.
La gira finalizó con el concierto matutino del 21 en la sala Concertgebouw de Ámsterdam, una de las más reputadas del mundo de la música clásica que fue construida con 1888 con una acústica excelente.
Nuestro mejor
embajador

Comprometido desde un comienzo a difundir el patrimonio musical vasco, el Orfeón Donostiarra se abrió también desde sus inicios a la cultura musical universal: ha visitado infinidad de plazas, ha grabado más de cien discos y es, en definitiva, uno de los mejores embajadores de Donostia, Gipuzkoa y el País Vasco en el mundo.
De hecho, el Orfeón Donostiarra se ha convertido, desde hace años, en la agrupación coral más significativa del Estado español y en uno de los más importantes coros aficionados de la escena internacional.
No por menos conocida para el gran público es menos importante la labor que en el ámbito de la educación musical viene realizando el Orfeón Donostiarra desde las edades más tempranas, persiguiendo siempre un mismo objetivo: inculcar el amor a la música, esa fuerza poderosa que, como nos lo recuerda el mito de Orfeo, es capaz de humanizar el mundo que nos rodea.
La trayectoria centenaria del Orfeón Donostiarra es, asimismo, el mejor exponente de la enorme vitalidad que tanto en el ámbito de la cultura como en otros campos ha mostrado y sigue manifestando el tejido social guipuzcoano, vitalidad social que llama poderosamente la atención a cualquier observador atento de la realidad de Gipuzkoa.
Sirvan estas líneas de reconocimiento personal y de toda Gipuzkoa a la extraordinaria labor que realizáis las personas que formáis parte del magnífico proyecto del Orfeón Donostiarra.



Joxe Joan Gonzalez de Txabarri