El Orfeón se afianza en la Trienal del Ruhr
Orfeoiak
2002an egindako saiorik garrantzitsuenetakoa Ruhr-ko Trienalean
emandakoa izan da. Irailaren 21ean Alemaniako Hamm hirian Duisburg-eko
Filarmonikoarekin batera eman zuen kontzertuak mila pertsona bildu
zituen, Alfred Fischer Hall aretoa betetzen zutela, eta zazpi
minutuko txalo-zaparrada jo zioten amaieran. Nazioarteko arrakasta
lortu zuten, Philip Glass-en Requiem, Bardo, Nirmanakaya 5 zenbakiko
sinfonia koralaren estreinaldiarekin Salzburgon lorturiko arrakasta
gogorarazten diguna.
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Alfred Fisher Hall aretoan, ikatz-lanetarako erabiltzen
zen industria-barruti ohian, aritu zen Orfeoia kantari
aretoa kontzertuetarako estreinatu zuten egunean.
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La
participación del Orfeón en la Trienal del Ruhr
ha sido una de las más importantes actuaciones del
coro en 2002.
El concierto que interpretó el 21 de septiembre en
la ciudad alemana de Hamm junto a la Filarmónica de
Duisburg fue respondido por las mil personas que llenaban
el Alfred Fischer Hall con siete minutos de aplausos.
Un éxito internacional que hace recordar el alcanzado
en Salzburgo con el estreno de esta sinfonía coral
número 5 Requiem, Bardo, Nirmanakaya de Philip Glass.
El
entusiasmo mostrado por el Maestro John Axelrod hacia esta
obra desde el primer ensayo contagió a los orfeonistas,
que lo dieron todo en el escenario. Axelrod felicitó
en público a Patxi Aizpiri, subdirector del coro, que
había sustituido a José Antonio Sainz Alfaro
en la función de preparador.
Los 90 cantores ofrecieron una lección de superación
al llenar con sus voces un inmenso espacio sin dejar que la
orquesta les comiera el terreno.
El Alfred Fisher Hall, antigua nave industrial que en 1976
quedó abandonada, fue rehabilitada por el gobierno
alemán para albergar actividades culturales. |

Este
concierto, definido por Mortier como superlative, era el primero
que se celebraba en el edificio que todavía deberá
mejorar sus condiciones acústicas.
Glass concedió un gran protagonismo en esta sinfonía
a la parte coral, que interviene en diez de sus doce números.
Las voces del Orfeón, el coro infantil Monteverdi de
la vecina ciudad de Dormund y los cinco solistas cumplieron
su papel con generosidad y consiguieron momentos bellísimos.
Poco antes del concierto Mortier reunió a los orfeonistas
para agradecerles su participación en la Trienal y
para recordarles otra invitación de cara al 2004.
La vuelta a este festival será con la versión
que la Fura dels Baus recreó sobre La Condenación
de Fausto de Berlioz que fue interpretada por el coro en el
Festival del Salzburgo en 1999. |
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Ale honetan/En este número
· Marek Janowsky
y su reencuentro con el Orfeón
· En recuerdo de Chillida
· Al calor de las velas
· Renovación parcial
de la Junta Directiva
· Estreno de un documental
de Usandizaga y Ravel
· Salbea: Donostiarekiko
Konpromisoa
· Amigos del Museo de
San Telmo
· Loiolako San Inazioren
Sorlekuan
· Con los clásicos
populares
· Zarauzko Udako XIV.
Musika-Zikloaren inaugurazioa
· Curso de Canto
Confluencias
No
puedo recordar cuándo escuché hablar por primera
vez del Orfeón Donostiarra. La relación de mi
padre con el Orfeón y su director, Juanito Gorostidi,
era tan estrecha y entrañable que, en mi casa el Orfeón
se consideraba como algo absolutamente familar. Fueron varias
las veces que pude escuchar al Orfeón dirigido por
mi padre, la última con "El Mesías"
de Haendel en su último concierto, y siempre se me
puso un nudo en la garganta, siempre me emocioné extraordinariamente.
Las veces siguientes que lo escuché, desgraciadamente
fue en homenajes por la muerte de mi padre, como uno, estremecedor
por la feroz tormenta desatada durante la interpretación
de la Novena Sinfonía de Beethoven en la Plaza Porticada
de Santander.
La primera vez que colaboré con el Orfeón fue
con ocasión de un conmovedor programa de "Clásicos
populares" emitido desde los Jardines del Palacio Miramar
de San Sebastián en el año 1982. Nunca podré
olvidar lo emocionante que fue aquel programa y la amistad
que me unió a Antxón Ayestarán hasta
su dramático fallecimiento.
Yo no soy director de orquesta y he dirigido pocas veces a
lo largo de mi vida, pero puedo sentirme orgullosísimo
de haberme puesto al frente del Orfeón en un par de
ocasiones, aunque sé muy bien que aquello era un regalo
que me
hacían y que yo no estaba a su altura. Nunca olvidaré
el concierto de Pedraza con el "Terra Santa" de
Fernando Arbex y la propina del "Aleluya" de "El
Mesías" de Haendel en el Kursaal. También
me encanta ver mi nombre unido al del Orfeón en una
grabación discográfica junto a la Orquesta Filarmónica
de Londres.
Actualmente es grande mi amistad con algunos miembros del
Orfeón y con su director, José Antonio Sainz
Alfaro, mi querido Sani. Tengo gran admiración por
todos ellos y me considero de corazón un orfeonista
más.
Fernando Argenta
Director de Clasicos Populares |
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