BOLETIN TRIMESTRAL DE DIVULGACION DE NUESTRA ACTIVIDAD
2002  SETIEMBRE IRAILA Nº19 zk.
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El Orfeón se afianza en la Trienal del Ruhr

Orfeoiak 2002an egindako saiorik garrantzitsuenetakoa Ruhr-ko Trienalean emandakoa izan da. Irailaren 21ean Alemaniako Hamm hirian Duisburg-eko Filarmonikoarekin batera eman zuen kontzertuak mila pertsona bildu zituen, Alfred Fischer Hall aretoa betetzen zutela, eta zazpi minutuko txalo-zaparrada jo zioten amaieran. Nazioarteko arrakasta lortu zuten, Philip Glass-en Requiem, Bardo, Nirmanakaya 5 zenbakiko sinfonia koralaren estreinaldiarekin Salzburgon lorturiko arrakasta gogorarazten diguna.



Alfred Fisher Hall aretoan, ikatz-lanetarako erabiltzen zen industria-barruti ohian, aritu zen Orfeoia kantari aretoa kontzertuetarako estreinatu zuten egunean.

 
La participación del Orfeón en la Trienal del Ruhr ha sido una de las más importantes actuaciones del coro en 2002.

El concierto que interpretó el 21 de septiembre en la ciudad alemana de Hamm junto a la Filarmónica de Duisburg fue respondido por las mil personas que llenaban el Alfred Fischer Hall con siete minutos de aplausos.

Un éxito internacional que hace recordar el alcanzado en Salzburgo con el estreno de esta sinfonía coral número 5 Requiem, Bardo, Nirmanakaya de Philip Glass.
 

El entusiasmo mostrado por el Maestro John Axelrod hacia esta obra desde el primer ensayo contagió a los orfeonistas, que lo dieron todo en el escenario. Axelrod felicitó en público a Patxi Aizpiri, subdirector del coro, que había sustituido a José Antonio Sainz Alfaro en la función de preparador.

Los 90 cantores ofrecieron una lección de superación al llenar con sus voces un inmenso espacio sin dejar que la orquesta les comiera el terreno.

El Alfred Fisher Hall, antigua nave industrial que en 1976 quedó abandonada, fue rehabilitada por el gobierno alemán para albergar actividades culturales.



Este concierto, definido por Mortier como superlative, era el primero que se celebraba en el edificio que todavía deberá mejorar sus condiciones acústicas.

Glass concedió un gran protagonismo en esta sinfonía a la parte coral, que interviene en diez de sus doce números.

Las voces del Orfeón, el coro infantil Monteverdi de la vecina ciudad de Dormund y los cinco solistas cumplieron su papel con generosidad y consiguieron momentos bellísimos.

Poco antes del concierto Mortier reunió a los orfeonistas para agradecerles su participación en la Trienal y para recordarles otra invitación de cara al 2004.

La vuelta a este festival será con la versión que la Fura dels Baus recreó sobre La Condenación de Fausto de Berlioz que fue interpretada por el coro en el Festival del Salzburgo en 1999.

Ale honetan/En este número

· Marek Janowsky y su reencuentro con el Orfeón

· En recuerdo de Chillida

· Al calor de las velas

· Renovación parcial de la Junta Directiva

· Estreno de un documental de Usandizaga y Ravel

· Salbea: Donostiarekiko Konpromisoa

· Amigos del Museo de San Telmo

· Loiolako San Inazioren Sorlekuan

· Con los clásicos populares

· Zarauzko Udako XIV. Musika-Zikloaren inaugurazioa

· Curso de Canto


Confluencias

No puedo recordar cuándo escuché hablar por primera vez del Orfeón Donostiarra. La relación de mi padre con el Orfeón y su director, Juanito Gorostidi, era tan estrecha y entrañable que, en mi casa el Orfeón se consideraba como algo absolutamente familar. Fueron varias las veces que pude escuchar al Orfeón dirigido por mi padre, la última con "El Mesías" de Haendel en su último concierto, y siempre se me puso un nudo en la garganta, siempre me emocioné extraordinariamente. Las veces siguientes que lo escuché, desgraciadamente fue en homenajes por la muerte de mi padre, como uno, estremecedor por la feroz tormenta desatada durante la interpretación de la Novena Sinfonía de Beethoven en la Plaza Porticada de Santander.

La primera vez que colaboré con el Orfeón fue con ocasión de un conmovedor programa de "Clásicos populares" emitido desde los Jardines del Palacio Miramar de San Sebastián en el año 1982. Nunca podré olvidar lo emocionante que fue aquel programa y la amistad que me unió a Antxón Ayestarán hasta su dramático fallecimiento.
Yo no soy director de orquesta y he dirigido pocas veces a lo largo de mi vida, pero puedo sentirme orgullosísimo de haberme puesto al frente del Orfeón en un par de ocasiones, aunque sé muy bien que aquello era un regalo que me
hacían y que yo no estaba a su altura. Nunca olvidaré el concierto de Pedraza con el "Terra Santa" de Fernando Arbex y la propina del "Aleluya" de "El Mesías" de Haendel en el Kursaal. También me encanta ver mi nombre unido al del Orfeón en una grabación discográfica junto a la Orquesta Filarmónica de Londres.
Actualmente es grande mi amistad con algunos miembros del Orfeón y con su director, José Antonio Sainz Alfaro, mi querido Sani. Tengo gran admiración por todos ellos y me considero de corazón un orfeonista más.

Fernando Argenta
Director de Clasicos Populares