Andrés Orozco-Estrada, Una temprana vocación
Kontzertuan emozio handia egon zen, eta interpreteen eta zuzendariaren artean aparteko elkar ulertzea egon zen.".

Este joven director colombiano, que desde muy niño jugaba a ponerse al frente de orquestas imaginarias, pudo cumplir pronto uno de sus sueños de adolescente: estudiar en la Universidad
de Música y Artes de Viena. Ahora, a sus 30 años, tiene otra meta por delante, que es dirigir la
Filarmónica de Viena. Mientras llega ese momento, él sigue su carrera sin prisas. El pasado noviembre, los socios de la OSE pudieron verle en acción en Pamplona, Donostia, Bilbao y Vitoria-Gasteiz. Cinco conciertos donde también intervino el Orfeón bajo su batuta. La orquesta interpretó Cantus in Memory of benjamín Britten de A. Part y junto al coro, la Sinfonía nº 2 de Mendelssohn.

Andrés Orozco-Estrada es un claro ejemplo de vocación temprana en cuanto a la dirección de orquestas. En su Medellín natal, sus padres le matricularon en un colegio musical. Primero empezó con el violín pero estaba claro que la dirección iba a ser su camino, según relata. “Mi madre me contaba que cuando tenía tres o cuatro años, me ponía a dirigir una orquesta imaginaria al escuchar un casette que teníamos en casa. Más tarde, en las clases de Historia de
la Música, donde veíamos vídeos sobre directores famosos, yo me ponía a imitarles, hasta que un día el profesor, que también era director del Ensemble compuesto por 15 personas, me ofreció sustituirle. Tenía 15 años. Dirigí el ensayo de un divertimento de Mozart a cuerdas y me dio la oportunidad de seguir haciendo el montaje de la obra. Así fue como dirigí mi primer concierto. Ya de ahí para adelante, seguí y aquí estoy”.

En Bogotá, al no existir la carrera de dirección de orquesta, continuó con el violín durante dos cursos y en 1997 decidió iniciar uno de sus sueños: estudiar en Viena. “La ciudad tiene una trayectoria musical, una historia y una magia que te atrae. Karajan, la Filarmónica, el Musikverein… Con 19 años hice el viaje y presenté mis pruebas de admisión en la Universidad de Música y Arte de Viena. No esperaba ingresar directamente, pensaba que tendría que aguardar uno o dos cursos, pero se dieron bien las cosas y allí hice toda la carrera de dirección que finalizó con la dirección de un concierto en el Musikverein al frente de la Orquesta de Radio Viena”.

Director titular de la Orquesta de Graz “Recreation”, dirige habitualmente la Orquesta Tonkünstler, de la que será titular a partir de 2009. En dos ocasiones se ha puesto al frente de la Sinfónica de Viena, tiene experiencia con la de Leipzig y con la Orquesta de la Radio Sueca, con la Filarmónica de Luxemburgo, la Sinfónica de Varsovia, la Filarmónica Eslovaca y la Orquesta Sinfónica de Vorarlberg y no deja de soñar con dirigir la Filarmónica de Viena. Su planteamiento es muy claro:
“Me interesa cualquier orquesta de la que pueda aprender. Yo trato de dar lo máximo y también intento absorberlo todo, no sólo de la música sino también de las personas, de su cultura y sus costumbres”.
Conoce de cerca el mundo coral porque siendo estudiante en Viena dirigió un coro de una iglesia y otro de jóvenes aficionados. “Estuve trabajando dos o tres años con esos coros y canté en otro que me atrevería a decir que es de las características del Orfeón: el Singverein. Tiene su sede en el Musikverein y es con el que trabajaba el maestro Karajan. Durante este tiempo tuve la suerte de cantar con grandes directores y estar de ese otro lado. Por eso aprecio mucho este trabajo, lo disfruto cantidades”.
Su primer contacto con el Orfeón lo ha vivido plenamente: “Es un coro que tiene mucha fuerza, mucha energía y muchísima experiencia y son cosas que para mí son no sólo aportes sino grandes ganancias a la hora de realizar un proyecto, porque partes de un nivel muy alto y puedes entrar a trabajar cosas más de tu música, de tu versión. Sólo se corrigen dos, tres cosas pequeñas y eso es maravilloso”.
De los cinco conciertos que ha dirigido al Orfeón, Orozco-Estrada opina que “todos han sido diferentes, han tenido su propia energía, su propio momento, manteniendo las bases, y eso para
mí es fundamental, porque no estábamos repitiendo cinco conciertos iguales, sino que hemos tenido la fortuna de juntarnos y hacer cinco noches una obra tan maravillosa como ésta y disfrutarla cinco veces de maneras diferentes”.

Ale honetan
En este número

Gira francesa con Sokhiev



La última salida internacional del año fue a Toulouse y París, con el Requiem de Verdi, al mando del director ruso Tugan Sokhiev, que se desplazó hasta San Sebastián para dirigir el mismo programa en Donostia.

La Orquesta Nacional del Capitolio de Toulouse interpretó los tres conciertos que
tuvieron lugar en el Auditorio del Kursaal el 12 de diciembre, en la sala Halle aux Grains de Toulouse el 14 y en la Sala Pleyel de París el 16.

Este último fue transmitido en directo por Radio Classique.

En los tres conciertos intervinieron como solistas la soprano Tatiana Serjan, la mezzo Dolora Zajick, el tenor Stuart Neill y el bajo Carlo Colombara.

El titular de la Orquesta Nacional del Capitolio de Toulouse, calificado como un “neto producto de la escuela rusa”, no es la primera vez que se pone al frente del Orfeón y en estas tres ocasiones supo sacar a los cantores lo mejor que llevan dentro. El coro, por su parte, desde 1973 también ha trabajado en numerosas ocasiones con esta formación musical gala, por lo que hubo una perfecta compenetración de la que pudo disfrutar el público francés.