Jesús López Cobos
“Hay que tener buen equilibrio entre la cabeza y el corazón”
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Bere artista-bizitza luzean, 39 aldiz jardun du Jesús López Cobos-ek Orfeoiaren zuzendari. Azken bi aldietan, DonostiakoKursaaleko Entzunaretoan, Liszt-en "Dante Sinfonia" eta Mendelssohn-en "Walpurgisko lehen gaua" lanez osatutako programaberezi-berezi batekin. Bi lan horiek maisuak berak aukeratu zituen, Euskadiko Orkestraren luzimendurako -bere 25. Urtemugarenkariaz-, eta abesbatzarekin ere parteka zezan protagonismoa , honen bizitzako110. urteurrenean. Urtarrilaren 11 eta 12kokontzertuak benetako estreinaldiak izan ziren, bai orkestrarentzat eta bai Orfeoiarentzat.
- ¿Es verdad que el primer contacto que tuvo con la música fue através de los coros?
Sí, es cierto. Primero fui contralto y más tarde tenor en el coro del Seminario donde yo estudié. Luego canté en el de la Universidad de Granada y el segundo año lo dirigí. Cuando me trasladé a Madrid fui parte del coro Santo Tomás de Aquino de la Complutense durante otro año y después lo dirigí hasta que terminé la Universidad. También formé un coro de Cámara, un octeto de polifonía, en el que cantaba. Para mí, todo se inició a través del canto. Por eso siempre le he tenido mucho cariño al repertorio coral y lo mismo me pasa con la ópera, que me ha atraído y me sigue atrayendo muchísimo. Por otro lado, la experiencia en el mundo coral me hace sentirme más cómodo con los cantores en un repertorio sinfónico-coral, me permite además estimar un buen coro y me resulta más fácil constatar hasta qué punto se puede llegar si se trabaja con él.
- En alguna ocasión ha dicho que lo que le interesa de una obra es la luz y la transparencia que puede emanar.
Lo importante es que la obra se entienda, que no sea solamente puro sentimentalismo. Hay que tener un buen equilibrio entre la cabeza y el corazón. Richard Wagner, que no era muy equilibrado en este aspecto, decía que la exageración era la enemiga del arte y creo que es verdad. Todo lo bueno está en la medida exacta, entre lo que hay de sentimiento y de intelectualización
.- ¿Qué cualidades exige a un coro y a una orquesta?
La entrega a la obra. Tanto los músicos de una orquesta como los cantores de un coro tienen que tratar de dar lo mejor de sí para transmitir el mensaje que el compositor quiso difundir con esa obra y, por lo tanto,han de poner todos los medios desde el punto de vista técnico y emocional para que ese mensaje del compositor llegue claro.
- ¿Esa entrega suele encontrarla en los miembros del Orfeón?
Siempre me encontré comodísimo con el Orfeón, primero como auditor, cuando era estudiante universitario en Madrid y acudía a sus conciertos mucho la atención, no sólo por la parte vocal sino también por su entrega. Es difícil encontrar un coro de aficionados al que se le pueda pedir las mismas exigencias técnicas que a un coro profesional. Estos últimos se ganan la vida con ello y, por lo tanto, muchas veces ni les interesa lo que están haciendo, lo hacen como un medio de vida. En el caso del Orfeón se da la calidad y la entrega, es lo fantástico, lo ideal.
- De los 39 conciertos que ha dirigido al Orfeón, recuerda alguno con especial cariño?
Hay varios, como la Misa Solemne de Beethoven en Madrid, que era la primera vez que el coro la interpretaba y también era la primera vez que yo la dirigía. Eso siempre te queda. Esta obra, que es la cúspide para todo director, orquesta y coro, se me quedó muy grabada, porque además yo me empeñé en hacer un cuarto concierto fuera de abono en el Real, con la ONE. Me decían: estás completamente loco, pero finalmente hicimos los cuatro. Esta obra es una piedra de toque de la calidad de un coro. También recuerdo un Carmina Burana en Londres con mucho cariño,la Novena de Beethoven en la Plaza Porticada de Santander, con Pilar Lorengar, que fue de los primeros conciertos que hice con el Orfeón o el Stabat Mater de Rossini en la Quincena de 2000. Son muchos y muy buenos recuerdos.
- ¿Por qué eligió estas dos obras de Liszt y Mendelssohn que no se interpretan habitualmente para conmemorar el 25 aniversariode la OSE?
Estuvimos buscando algo que no hubieran interpretado ni la OSE ni el Orfeón y encontramos estas dos obras que combinaban muy bien y que resultan muy virtuosas para la orquesta y para el coro. La Sinfonía de Dante, de Liszt, requiere la intervención corta de un coro femenino, por eso se hace poco. Pero como en La primera noche de Walpurgis, de Mendelssohn, que se interpretó en primer lugar, interviene todo el coro, pensamos que las chicas se podían quedar para la obra de Liszt. |
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Ale honetan
En este número |
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"Nola orkestra bateko musikariekhala koru bateko abeslariek,duten onenetik ematen saiatubehar dute, musikagileak lanhorrekin transmititu nahi zuenmezua zabaltzeko".
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