Joan Company

El maestro en la sede del Orfeón

"Esta experiencia de tener frente a mí al Orfeón Donostiarraha supuesto un honor y un privilegio. Ha sido todo un reto poderensayar con este coro, que no es un coro profesional sino algomás: modélico y con un peso consolidado. Desde que lo conocí, en la etapa de Antxón Ayestarán, ha representado para mí unejemplo de agrupación coral. Yo destacaría dos aspectos quesiempre me han impresionado: los pianísimos que consigue, queya son marca de la casa, y la cuerda de tenores que posee tanenvidiada por los coros profesionales.”

Usted, que ha dirigido los principales coros profesionalesespañoles y algunos amateurs, ¿encuentra diferencias entrelos métodos de trabajo, las actitudes y los resultados deestas dos formas diferentes de practicar la música coral?.

Yo prefiero denominarles coros vocacionales, más que amateurs.Y hecha esta precisión, tengo que señalar que me he sentidomuy cómodo dirigiendo coros profesionales como el Nacionalde España o el de RTVE. Lo que ocurre es que los corosvocacionales, como el Orfeón Donostiarra, tienen un carismaespecial, que tal vez los profesionales por aquello de la profesiónno lo consiguen. Experiencias como la que me recordaron ayeralgunos orfeonistas que vivieron con Abbado en Berlín, que creanesa atmósfera única e irrepetible, no lo logra nunca un coroprofesional.

Hace algún tiempo declaró que la mejor fórmula para elfuncionamiento de un coro era la combinación de disciplina,rigor y trabajo ¿Es posible aplicar este método en lasgeneraciones más jóvenes, que han sido educadas con unosvalores donde el esfuerzo personal y la constancia no sonprimordiales?.

Si estos tres sustantivos no siguen vigentes, apaga y vámonos,se acabó todo. El mundo coral, como otras actividades culturalese incluso deportivas, si no hacen suyos la disciplina, el rigor y eltrabajo, desaparecerán. En mi experiencia de 28 años con laCoral Universitaria de Baleares -de la que soy fundador- y consus 15 coros filiales en los que trabajamos con chavales desdelos cinco años hasta las edades universitarias, no renuncio a aplicar la disciplina, el rigor, el sacrificio y la solidaridad.

¿El panorama de la música coral ha mejorado en los últimosaños en España?

Yo diría que sí, pero puederesultar ambigua la respuesta,porque creo que ha sido unaprogresión que no ha idoacompañada como el progresomusical que ha experimentadoeste país en los últimos años. Hacrecido mucho la formaciónmusical en los conservatorios,también se han creado variasorquestas sinfónicas en lasautonomías y se han construido numerosos
"Los coros vocacionales como el Orfeón poseen un carisma espcial que los profesionales no lo tienen."
auditorios. Es decir,que ha habido un crecimiento cuantitativo en aspectosrelacionados con la música, que incluye también la formación devarios coros profesionales, pero yo no sé si la calidad ha mejorado.Tengo mis reservas. Deberíamos estar a un nivel superior con loque ha aportado la sociedad en las últimas dos décadas.

¿Puede ofrecer algún consejo para que la gente joven seenganche a la música coral?.

Una herramienta para cautivar a los jóvenes es tener una buenaoferta pedagógica impartida por profesionales preparados y unosrepertorios que puedan gustarles. No hay que iniciarles conprogramas difíciles o trasnochados. Cuando en el mes de juniocelebramos en Palma el vigésimo aniversario de nuestro corojuvenil, el concierto central lo programamos con un trío de jazzy para los cantores fue una experiencia fantástica. A partir deaquí podrán cantar a Bach y a otros compositores de músicacon letras mayúsculas, sea clásica, profana, religiosa o moderna.Yo creo que éstos son los pasos que hay que seguir. Ahoratenemos que competir con muchas otras actividades lúdicasque hace cincuenta años no existían, pero de todas maneras,creo que ninguna de ellas es tan gratificadora como la solidaridadque se establece entre los componentes de un coro.

Ale honetan
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