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El maestro en la sede del Orfeón.
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“Un músico sigue siendo estudiante
durante toda su vida”
Valenciano
de nacimiento y clarinetista desde su primera juventud,
José Miguel Rodilla compagina la docencia en el Conservatorio
de Murcia con la dirección de orquesta. Confiesa
que el haber sido cocinero antes que fraile le ha servido
para entender a los músicos que integran una orquesta.
Bajo su batuta, la Sinfónica de Szeged y el Orfeón
ofrecieron en Gijón y Pamplona una versión
de “La Creación” de Haydn el 23 y 24
de abril que la crítica calificó de “robusta,
terrenal y rotunda”.
"Egungo
musikariek jakin egin behar dugu kalitaterik gabeko bereizten"
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¿Qué
tiene Valencia para que las orquestas españolas alimenten
sus secciones de viento con músicos valencianos?
Es evidente que la gran tradición que existe
en la Comunidad Valenciana y la calidad en el ámbito
de las bandas de música ha permitido crear una gran
escuela de instrumentistas de viento que nutre no solamente
a las orquestas profesionales, sino a la mayor parte del
profesorado de los conservatorios.
Usted
mismo, además de Composición y Dirección
de Orquesta, realizó estudios superiores de clarinete.
Yo invertiría el orden y diría que además
de los estudios superiores de clarinete he estudiado Composición
y Dirección de Orquesta, ya que a los ocho años
empecé a estudiar música y a los nueve ya
tocaba el clarinete. Aunque mi vocación desde muy
pequeño ha sido siempre la dirección, la práctica
de un instrumento orquestal me ha ayudado a fortalecer mi
formación como director. Mi experiencia como músico
y mi actividad en la música de cámara, me
han servido para entender mejor a los músicos. Se
puede decir que he sido cocinero antes que fraile.
¿Existen
diferencias musicales y organizativas entre las orquestas
norteamericanas y europeas?
Una cosa que he aprendido en mi carrera profesional es que
no se pueden tener expectativas, ni criterios generales.
Las diferencias pueden radicar en que las orquestas americanas
son más rígidas y disciplinadas y en Europa
se disfruta más con la música. Hay una mayor
flexibilidad, aunque existen excepciones.
¿Había
dirigido en alguna ocasión “La Creación”
de Haydn, la obra que han interpretado la Orquesta de Szeged
y el Orfeón bajo su batuta en Gijón y Pamplona?
No, era la primera vez que dirigía esta obra y me
he quedado entusiasmado. Primero por la experiencia que
supone interpretar por vez primera una obra de tal belleza
y fascinación, y segundo por la ilusión de
dirigir a este fantástico Orfeón.
Cuéntenos
su experiencia con el grupo de música contemporánea
“Concertus Novo” que usted dirige desde 1993
La idea surgió cuando regresé de Rótterdam
y Salzburgo de estudiar Dirección y comprobé
que en los países de gran tradición musical
se grupo y empezar una actividad de formación-investigación
necesaria para cualquier músico y para un director.
Hay dos razones poderosísimas por las que creo imprescindible
una formación en este ámbito.
La primera es que los músicos actuales tenemos
la obligación moral de interpretar la música
escrita en la actualidad y la segunda es que el director
como responsable de las programaciones y formación
de un público tiene que saber perfectamente discernir
entre la música contemporánea que tiene
un interés y una calidad, de la que no la tiene,
y esto solamente se consigue con el análisis y
estudio de muchas obras.
En
su curriculum figuran numerosas óperas abordadas
por usted. ¿Le gusta especialmente este género
musical?
Me apasiona trabajar en el mundo operístico. La
ópera es una actividad indispensable para la formación
y consolidación de un director de orquesta. Me
gustaría tener más actividad en este campo,
aunque bien es cierto que mi responsabilidad como director
artístico de una orquesta profesional como la Sinfónica
de la Región de Murcia, unida a la de director
invitado en varias orquestas me ocupa casi todo el tiempo.
¿La
actividad docente que desarrolla en el Conservatorio Superior
de Murcia le sirve para acercarse más a los músicos
y para tener más presente el esfuerzo que realizan
durante su formación?Tengo que
decir que empecé en el Conservatorio como catedrático
de clarinete y desde hace tres años soy el responsable
de la Cátedra de Dirección de Orquesta.
Soy perfectamente consciente del esfuerzo que supone abrirse
paso como profesional en el mundo de la música
pero especialmente en el de la dirección de orquesta.
Por esta razón la primera norma para con mis alumnos
es precisamente la exigencia de un gran esfuerzo para
alcanzar la mejor formación y ante todo imprimirles
el amor a la música, que en definitiva es el objetivo
que todo músico debe marcarse, sin olvidar que
en la música toda la vida uno es un estudiante.
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Más
de 400 intérpretes en el
Palau de la Ópera de La Coruña |
El Orfeón se sumó con 95 voces a los 409
intérpretes que participaron los días 30
y 31 de abril en el Palacio de la Ópera de La Coruña
en la versión de la Sinfonía nº 8 de
Mahler, conocida como “Sinfonía de los mil”,
que fue dirigida por Víctor Pablo Pérez
para despedir la temporada de la Sinfónica de Galicia
y concluir la integral mahleriana que ha abordado en los
dos últimos años.
En el escenario se reunieron los músicos de la
orquesta anfitriona y los de su Joven Orquesta; los cantores
del Coro de la OSG, las voces de sus Niños Cantores
y las del Coro de Cámara del Palau, más
los ocho solistas internacionales: Alexandra Marc, Amanda
Mace, Raquel Lojendio, Iris Vermillion, Marianna Pizzolato,
Ferdinand von Bother, José Antonio López
y Hans Sotin. El Palacio de la Ópera de La Coruña,
con un aforo para 1.746 personas, se llenó los
dos días para escuchar esta difícil obra
de ser programada por la complejidad que supone coordinar
a tantos intérpretes en el mismo escenario.

La Orquesta Sinfónica
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| Ale
honetan
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