Orfeoiak, aurtengo udan, bi opera antzeztu ditu bi jaialditan: Berliozen Faustoren kondenazioa, eta Verdiren Un Ballo in maschera. Lehenengo opera, La Fura dels Baus taldeak egindako bertsioa, bost aldiz antzeztu zen Alemaniako Rhur-Triennale jaialdian, Baden-Baden eta Freiburg orkestrarekin, Sylvain Cambreling-en zuzendaritzapean. Bigarren opera, Mannheimeko Antzerki Nazionalaren (Alemania) produkzioa, Donostiako Musika Hamabostaldiak programatu zuen, Euskadiko Orkestra Sinfonikoak jo zuen López Cobesen zuzendaritzapean, eta eszenikoki Werner Schroeter-ek zuzendu zuen.
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Como ya se informó en el número anterior del Andante, el Donostiarra compartió escenario en el Festival del Rhur-Triennale con el Pamplo-nés y con el coro infantil de la ciudad alemana de Dortmund. Los dos orfeones interpretaron además la Grande Messe des Morts de Berlioz el 7 de julio, como un preámbulo de las representaciones de ópera que se iban a suceder los días 8, 11, 13, 15 y 17.
En el orgiástico viaje al infierno, como definió
la prensa alemana a esta versión de La Condenación
de Fausto intervinieron además los solistas Paul
Groves, Jonás Kaufmann y Luca Lombardo, que se
alternaron en el papel de Fausto; Charlotte Hellekant
como Margueritte; sir Willard White como Mefistófeles
y Andreas Macco como Brander.
La sala Jahrhunderthalle, con capacidad para 1.800 personas,
se llenó los cinco días de actuación
y las entradas se agotaron varias fechas antes. El montaje
sorprendió al público alemán y la
crítica buscó paralelismos entre el gran
cilindro de La Fura y los hornos de fusión de la
cuenca del Rhur que dejaron de funcionar en los años
sesenta. Cualquiera queda impresionado por la fuerza visual
de la puesta en escena. La ambigüedad de las imágenes
irreales... crea una nueva dimensión y provoca
muchas asociaciones, que no devienen ciertas hasta el
final. |
Esto
eleva la puesta en escena a una valiosa producción,
que sobresale por su singularidad frente a otras producciones
operísticas. (Online Musik Magazín)
El efecto contrario a esta aparatosidad se produjo en
el escenario casi desnudo del Kursaal con la versión
alemana de Un ballo in maschera -la más operística
de las
óperas, según la definió D´Anunzio-
se realizó en un escenario casi desnudo del Kursaal.
La concepción nihilista de Werner Schroeter ayudó
a conseguir un equilibrio entre la parte musical y la
escenografía. El Orfeón, que no había
interpretado nunca esta obra, aportó sus voces,
las dotes interpretativas de los cantores con algunos
pasos de baile y hasta dos papeles secundarios representados
por Juan Pablo Lizarza e Igor Peral ¿Quién
da más?.
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