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MARIAJE
MUÑOZ BAROJA
| Tras
37 años como cantora y 12 en su cargo de secretaria
general, Mariaje ha cesado en su doble actividad del Orfeón
y lo hace con un sabor agridulce porque el coro ha representado
para ella algo muy importante en su vida. Cerca de 900 conciertos
cantados, numerosas vivencias compartidas con orfeonistas,
infinidad de viajes, ensayos y peripecias conforman el bagaje
de su carrera artística que ahora se cierra. |
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Todo lo que me ha aportado
el Orfeón lo guardo como un tesoro |
Mariaje
Muñoz Baroja Orfeoiko kide izan da 37 urtetan,
eta Orfeoiaren idazkari nagusia 12 urtetan.
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"En
la vida se van cumpliendo distintas etapas y a mí
me ha llegado la hora de dejar paso a nuevas generaciones
que espero asuman las funciones con el mismo entusiasmo
con el que yo he trabajado siempre, porque he considerado
al Orfeón como mi propia casa. Este ciclo que se
ha completado para mí, me va permitir entrar en otro
en el que voy a disfrutar de la música de otra forma,
desde fuera, como mera espectadora. Además me va
abrir nuevas puertas a otras actividades que hasta ahora
no he podido practicar por falta de tiempo, como ver cine,
exposiciones, estar con mi familia, con mis amigos y hasta
hacer algo de ejercicio físico.
El 20 de junio de 2004 es una fecha que recordará
especialmente. Fue su último concierto como orfeonista,
en el Teatro Real, una versión de Carmina Buranade
López Cobos y la Sinfónica de Madrid. Al finalizar
el concierto, sus compañeros le dedicaron un pequeño
homenaje. |
Me emocionó
mucho por la espontaneidad con que lo hicieron. Yo había
comentado con mis compañeras de cuerda que era
mi último concierto y aquella despedida se hizo
sin ninguna premeditación. La casualidad hizo que
mi primera y mi última salida al escenario fuera
en el Teatro Real.
Su cargo de secretaria general le ha posibilitado conocer
de cerca a directores de orquesta, agentes, críticos,
gerentes, organizadores de conciertos, responsables de
festivales y solistas. Casi todos los gremios musicales.
Ésta ha sido una de las facetas más apasionantes
de mi trabajo, que me ha permitido conocer a personas
muy interesantes y artistas maravillosos, aunque no siempre
van unidos estos dos aspectos.
La foto de Riccardo Muti que tenía programada en
el salvapantallas de su ordenador hace pensar en que es
uno de sus directores preferidos.
Fueron sublimes los conciertos de Las cuatro piezas sacras
de Verdi que cantamos con él en Donostia y Santander
y reconozco que tengo debilidad por la fuerza expresiva
que desprende este maestro. Yo particularmente quedé
subyugada por su magnetismo y al terminar el segundo
concierto recuerdo que me dijo que era muy expresiva cantando
y que había seguido muy atentamente sus indicaciones.
También admiro mucho a Maazel, Abbado, Frühbeck,
Víctor Pablo, López Cobos y seguiría
citando muchos más directores con los que además
de disfrutar musicalmente ha habido una relación
personal muy
enriquecedora.
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Mariaje es capaz de recordar detalles inverosímiles de la vida del coro, desde los más recientes a los acontecimientos de hace dos generaciones. No en vano su abuelo Joaquín fue uno de los fundadores del Orfeón, su padre también fue orfeonista y el primer vicepresidente cantor y en la imprenta familiar se imprimieron mil y un folletos y programas.
En casa se ha vivido el Orfeón de una forma muy intensa,
era uno de los temas de conversación habitual entre
mis padres y yo desde niña oí hablar de Esnaola,
Argenta y otros maestros. Mi madre acompañaba a mi
padre en aquellas giras artísticas y yo desde los
tres o cuatro años ya formaba parte de las funciones
de Navidad que se celebraban en el Bellas Artes organizadas
por el coro.
Sus preferencias musicales son muy claras:
La obra con la que más he disfrutado cantando es
el Requiem de Brahms y la que mejores recuerdos me trae
es La Pasión Según San Mateo de Bach, porque
fue la primera que canté y la interpretamos durante
diez años consecutivos en el Real de Madrid. También
me producía mucha emoción abordar nuevos repertorios
porque suponía enfrentarse a un reto artístico”.
Las casi cuatro décadas dedicadas al canto han sido para Mariaje, desde cualquier punto de vista, muy positivas:
El Orfeón me ha aportado muchísimo y eso lo
guardo como un tesoro dentro de mí para siempre.
Al coro le deseo los mejores éxitos y un futuro tan
esplendoroso como el que me ha tocado vivir a mí.
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UN REQUIEM ALEMÁN PARA
UNA CLAUSURA |
Con la versión de Un Requiem Alemán de Brahms, dirigida por Gilbert Varga, que fue interpretada los días 4 y 6 de septiembre por el Orfeón Donostiarra, la Sinfó-nica de Euskadi y los solistas Olatz Saitua y David Wilson-Johnson, se clausuró la 65 edición de la Quincena Musical.
Para el coro -incondicional de este festival en el que ha participado en 55 ocasiones desde 1940- esta cita estival supone un reencuentro con el público donostiarra.
La versión de Varga no dejó indiferente a
la crítica. El periódico ABC la calificó
de opulenta, mientras que El País publicó
que el planteamiento de Varga fue demasiado lineal y El
Mundo la definió como gobernada por una poderosa
energía interna exenta de artificio y cargada de
convicción y contención.
Varga
se sintió muy satisfecho del trabajo realizado con
la orquesta, el coro y los solistas y señaló
en la rueda de prensa de presentación de los dos
conciertos que no es un réquiem fúnebre, sino
sereno, que eleva y lleva a pensar que merece la pena estar
muerto. Por su parte, José Antonio Sáinz Alfaro,
destacó lo interesante que ha sido esta colaboración,
ya que Varga ha sabido descubrir nuevas ideas en esta obra
cantada infinidad de veces por el coro. El orfeonista añadió
agradece que se incorporen otras vías porque enriquece
mucho la interpretación y evita caer en la rutina.
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La bilbaína Olatz Saitua, a quien esta obra le infunde
alegría y esperanza, considera que ofrece muchas
posibilidades al coro y a los solistas para mostrar una
amplia gama de colores y matices. En este mismo sentido
manifestó el barítono David Wilson-Johnson,
que la ha interpretado en 150 ocasiones. Para él,
este requiem transmite sentimientos de reconciliación,
algo tan necesario en estos momentos.

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Abesbatzak eta Euskadiko Orkestra Sinfonikoak eman zioten amaiera Donostiako Musika Hamabostaldiaren 52. edizioari Brahmsen Requiem Aleman lanarekin. |
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| Espectáculo Total
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La colaboración entre el Orfeón Donostiarra y La Fura dels Baus se basa en el buen entendimiento que ha existido desde el principio entre unos y otros. El resultado ha sido un trabajo de dirección conjunta en una obra donde el 50% requiere un movimiento constante del coro dentro de la escena.
“La Condenación de Fausto” no requiere únicamente un trabajo físico sino también actoral y el Orfeón siempre lo ha resuelto a la perfección. A través de estos movimientos del coro se consigue emocionar al público gracias a su sincronización y estilo.
Para La Fura era muy importante conseguir un concepto de espectáculo total, una integración del coro y la escena y, en definitiva, una suma de todos los elementos de los que disponíamos: actores, cantantes, músicos y escenografía.
Todo ello hace que la Ópera, a pesar de ser un tanto elitista, continúe siendo único.
A parte del aspecto profesional, no hay que olvidarse de que ha surgido una gran amistad, partiendo de la base de que algunos orfeonistas ya habían participado en el Festival de Salzburgo en 1999 y, cinco años después, repetir la experiencia ha supuesto cumplir las expectativas con un gran éxito, gracias también a la participación del Orfeón Pamplonés.
Para nosotros sería un placer repetir la experiencia. |
Álex Ollé
Director artístico de La Fura Dels Baus |
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