La
versión de La Condenación de Fausto
de Berlioz interpretada por la Orquesta Nacional
del Capitolio de Toulouse y el Orfeón, bajo
la dirección de Michel Plasson, clausuró
la noche del 6 de julio el Festival Internacional
de Música y Danza de Granada que cumplía
su 52 edición. El palacio de Carlos V reunió
a este trío de viejos conocidos en un concierto
de despedida, ya que el director galo había
anunciado públicamente que la temporada que
viene abandonará el cargo de titular de la
orquesta tras haber permanecido 35 años al
frente de la misma.
El escenario fue compartido por un magnífico
cuarteto de solistas integrado por el tenor Keith
Lewis, especialista en Berlioz, que interpretó
el papel de Fausto; la mezzo-soprano francesa Sophie
Koch (Marga-rita), el barítono galo Alain
Vernes (Mefistófeles) y el barítono
español Simón Orfila. También
se sumaron las voces blancas del coro de la Presen-tación
de Granada, dirigido por Elena Peinado.
En
el Correo de Andalucía se publicó
que “no es fácil oír representada
o siquiera en versión concierto esta obra
maestra de Berlioz”. Real-mente su autor dejó
expresadas unas exigencias difíciles de ser
cumplidas: trecientas voces infantiles y una gran
masa coral capaz de interpretar desde los demoníacos
pasajes del Pandemonium hasta los delicados pianísimos
del coro final. El Orfeón, que tiene incorporada
esta leyenda dramática en su repertorio desde
1913, mostró su dominio desde el comienzo.
No en vano fue la obra que le abrió las puertas
del Festival de Salzburgo en 1999, donde cantaron
y representaron la novedosa versión creada
por el grupo catalán de la Fura dels Baus.
El mismo periódico comentó que “cuando
se hace, y así de bien, es difícil
de olvidar.
El diario ABC calificó de “monumental
friso dramático lleno de detalles”
este concierto y añadió que el Orfeón
estuvo “seguro, contundente y penetrante al
llevar la contención del discurso al límite
del silencio”. El Ideal destacó del
Orfeón, que “además de su grandiosidad,
fuerza, poderío sonoro, es capaz de matices
emocionales que llegan al alma”. El Mundo
resaltó que “el Orfeón Donostiarra
estuvo esplendoroso y marcó, junto a la sobresaliente
actuación de la Orquesta del Capitolio de
Toulouse, lo mejor de este gran cierre de festival.
Con este concierto de clausura con el que el certamen
granadino rindió un homenaje a Berlioz en
el bicentenario de su nacimiento, el coro ha mantenido
viva una vinculación con este festival inicada
en 1939, cuando todavía éste no había
adquirido la entidad actual y denominaba a aquellos
conciertos como “conciertos sinfónicos
de las fiestas del Corpus Christi en el palacio
de Carlos V. |